El aburrimiento en el póker rara vez se presenta con un mensaje directo: «no me interesa». Más a menudo, se disfraza de cosas aparentemente inofensivas: el piloto automático, los clics mecánicos, el deseo de abrir YouTube «de fondo», revisar el teléfono o simplemente seguir jugando «por costumbre». Es en este momento cuando el jugador empieza a perder dinero, no directamente, sino debido a la calidad de las decisiones que toma.