¿Cómo dejar de temer los errores en el póker?

Tatyana Barchukova

Барчукова

¿Cuanto más aprendes, más dudas de ti mismo en la mesa? Analizamos el efecto Dunning-Kruger en el póker y explicamos por qué el 'valle de la desesperación' es un signo de crecimiento, no de fracaso.

Los errores son una parte inherente del desarrollo de cualquier jugador de póker. Pero el miedo a cometerlos a menudo paraliza: impide actuar, analizar y avanzar.

Para dejar de temer a los errores, es necesario entender por qué los cometemos, cómo funciona la autoestima en el proceso de aprendizaje y por qué la duda no es un signo de debilidad, sino un paso hacia el crecimiento profesional.

Hoy analizaremos cómo el efecto Dunning-Kruger se manifiesta en el póker, qué ocurre cuando la confianza disminuye y cómo convertir las dudas en una herramienta de progreso.

Qué es el efecto Dunning-Kruger

En 1999, los psicólogos David Dunning y Justin Kruger demostraron que las personas que menos saben son, a menudo, las que más confían en sí mismas.

La investigación comenzó con un caso curioso: un hombre intentó robar un banco, untando su cara con jugo de limón, pensando que el jugo lo haría «invisible» para las cámaras. Cuando lo atraparon, estaba genuinamente sorprendido. Así, los científicos concluyeron que: cuanto menor es la competencia, mayor es la autoconfianza.

En el póker, este efecto se encuentra constantemente. Veamos cómo se manifiesta en la dinámica de crecimiento del jugador.

Pico de confianza: la ilusión de la simplicidad

Al comienzo, todo parece claro. Un par de sesiones exitosas, algunos videos en YouTube, las primeras victorias, y surge la sensación: «Ya lo entendí todo».

Este etapa puede llamarse «el pico de la tontería». El jugador siente confianza, pero solo ve la superficie del juego. Gana los primeros torneos en límites bajos*, llama a los oponentes peces y deja de aprender. Cualquier derrota se explica como mala suerte. 

Es una etapa natural e incluso útil, ya que es precisamente la que enciende la pasión y el interés. Pero si te quedas atrapado en este estado, el progreso se detiene. Puedes pasarte años chocando contra el techo de los límites bajos*, sin entender que el problema no es la suerte, sino la ilusión de competencia.

* Pez es un término que se usa para describir a un jugador débil que comete errores sistemáticos y juega sin una estrategia clara.

* Límite bajo se refiere al nivel de apuestas en el que se juega por cantidades de dinero comparativamente pequeñas.

Valle de la desesperación: cuando la confianza se rompe

La siguiente etapa es la caída abrupta de la confianza. Cuanto más te adentras en el póker, más claro te queda lo poco que sabes.

En lugar de la frase «Casi soy un profesional», aparecen:

— «No entiendo nada»,
— «Juego peor que antes»,
— «Parece que el póker no es para mí».

Es doloroso, pero absolutamente normal. El jugador no está retrocediendo; al contrario, empieza a ver realmente la complejidad del juego.

Lo importante aquí es no rendirse. Esta es una etapa de comprensión, no de fracaso.

¿Qué ayuda a atravesar el «valle de la desesperación»? 

— Mantener la rutina. Debes seguir aprendiendo, incluso si parece que no hay progreso. Lo hay, simplemente aún no es visible.
Recibir retroalimentación. Los análisis con el entrenador y el equipo ayudan a distinguir una caída real de una percepción distorsionada.
Registrar logros. Es importante anotar qué nuevo se ha entendido y qué errores se han dejado de cometer.

La pendiente de la iluminación y la meseta de estabilidad

Si el jugador no se rindió, comienza el ascenso. El conocimiento lentamente se organiza en un sistema, los errores dejan de asustar, y la confianza se vuelve tranquila y madura.

El jugador ya no reacciona a cada contratiempo, sino que analiza y avanza. Este es el etapa de la iluminación, cuando la competencia crece y la autoestima se vuelve realista.

Después llega la meseta de estabilidad: un estado en el que el jugador ve sus fortalezas y debilidades, pero ya no oscila entre «soy genial» y «no valgo nada», simplemente continúa trabajando sistemáticamente. 

¿Cómo mantener el progreso? 

  • Continuar dudando, pero de manera constructiva.

  • Desarrollar áreas débiles, no solo las fuertes.

  • Compararse no con otros, sino con uno mismo de hace tres meses.

Cómo fomentar la disciplina y la resiliencia

Para que el miedo a cometer errores se vaya disipando, es necesario avanzar cada día hacia la meta, ser perseverante y trabajar con conciencia. ¿Qué ajustes psicológicos pueden ayudar al jugador en este camino? 

1. No exigir un comienzo perfecto

El cerebro teme las grandes tareas. Pero si empiezas con algo pequeño, como «analizar tres manos», se activa el ciclo de dopamina: acción → resultado → placer → repetición.

2. Crear un ritual de entrada al trabajo

Las acciones repetitivas (música, té, postura) crean una asociación: «este contexto = entrenamiento». Esto reduce la resistencia y ayuda a entrar en el estado adecuado.

3. Escribir para qué trabajas

Cuando da pereza, el cerebro olvida el «por qué». Una formulación visible del objetivo devuelve el foco y la energía.

4. Fijar metas concretas. «Analizar tres manos», «encontrar un error». El cerebro ama la claridad, lo cual proporciona una sensación de control.

5. Compartir resultados e impresiones con otros jugadores. Al contar los descubrimientos o discutir las manos, el conocimiento se fija mucho más.

6. Permitirse cometer errores. El error no es un indicador de debilidad, sino una señal de crecimiento. Un jugador que puede reconocerlo y analizarlo siempre gana a largo plazo. 

Conclusión

Cada profesional pasa por la ilusión del conocimiento, la duda y la iluminación. Lo importante es no detenerse en el «valle de la desesperación», sino continuar avanzando, paso a paso.

En la fundación de póker FunFarm, ayudamos a los jugadores no solo a desarrollar una estrategia de juego, sino también a ser más disciplinados, perseverantes y seguros de sí mismos.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué incluso los jugadores experimentados sienten miedo a cometer errores?

Incluso los jugadores experimentados pasan por un "pico de confianza" y luego por un "valle de desesperación": al conocer más a fondo el juego, ven con mayor claridad cuánto aún desconocen. Esto es normal. El miedo no aparece por falta de habilidad, sino por darse cuenta de la magnitud del juego, y es una señal de crecimiento, no de debilidad. 

¿No es la duda en uno mismo un freno para el progreso?

No. La duda es un indicador de que has comenzado a ver la profundidad del juego. Si evitas quedarte atrapado en la autocrítica y utilizas la duda como señal de crecimiento, se convierte en una herramienta útil para el desarrollo. 

¿Con qué frecuencia se deben analizar los errores?

Regularmente, pero sin sobrecargarse. Es mejor realizar un pequeño y honesto autoanálisis después de cada sesión o cada pocas sesiones, que raras "maratones de análisis". Esto ayuda a mantener una estabilidad mental y fortalecerse gradualmente. 

¿Qué hacer si después de un error sientes ganas de recuperar lo perdido en lugar de simplemente jugar?

La pausa es una herramienta importante. Si sientes ganas de recuperar lo perdido, es mejor detenerse, descansar y recuperar recursos. Las decisiones emocionales a menudo conducen a nuevos errores. Vale la pena volver a jugar solo con la mente clara y un plan definido.